Teoría del Color

fuente: seisdigital.com

Breve introducción a la Teoría del Color.

Núria Gras
Nuestra sección Técnica está destinada a facilitaros información que os pueda ser útil, tanto desde un punto de vista divulgativo como desde un punto de vista práctico.

Es por esta razón que vamos a dedicar una serie de artículos al estudio del Color y la Luz, las herramientas básicas en fotografía.

En esta pequeña introducción intentaremos explicar la naturaleza física de la luz y su relación con la percepción del color y la textura. Entender estos conceptos nos permitirá manejar con soltura el concepto de la Temperatura de Color y una herramienta básica para trabajar en digital: el balance de blancos.

La luz blanca, o espectro visible, es un conjunto de radiaciones electromagnéticas que se propagan de forma ondulatoria. Cada una de estas ondas tienen una longitud distinta y se mide en nanómetros.
El abanico de ondas electromagnéticas que forman la luz visible abarca desde los 380 nm hasta los 700 nm, y corresponde a toda la gama de colores que capta nuestro ojo, cuya suma da como resultado la luz blanca.

espectroVisible.png

Estas ondas electromagnéticas se desplazan en linea recta y modifican su trayectoria al atravesar objetos transparentes, traslúcidos o al chocar con un objeto sólido. Esta propiedad física de las ondas lumínicas es la que determina la forma que vemos el mundo que nos rodea.

Así pues, las ondas electromagnéticas pueden modificar su trayectoria al atravesar un medio con distinta densidad, como el agua o la niebla. Cuando encuentran un objeto en su trayectoria, este absorbe una parte de estas radiaciones mientras que las demás son reflejadas por él, llegan hasta nuestro ojo y son interpretadas como color, densidad y textura del objeto.

La suma de las diferentes longitudes de onda que llegan a nuestro ojo después de ser reflejadas por un objeto, es la que nos da información sobre el color. La cantidad de luz que logra atravesarlos nos ofrece información sobre su densidad, mientras que la forma en que las ondas lumínicas son reflejadas por el objeto nos dan información acerca de la naturaleza de su superficie.

Por ejemplo, la superficie lisa y perfecta de un espejo produce una reflexión ordenada de las ondas en rayos paralelos que nos devuelve un reflejo. Pero si observamos un terciopelo negro apenas refleja la luz que le llega, y su superficie irregular dispersa la luz, lo que se traduce en una textura mate y sin brillos.


La rueda del color

Los receptores del color de nuestros ojos, llamados conos, tienen su pico de sensibilidad en las longitudes de onda correspondientes al color rojo, verde y azul, por esta razón son llamados colores primarios, cuya mezcla da como resultado el color blanco, mientras que el negro es la ausencia de color, o sea de luz.

La reproducción del color en los monitores se basa en la combinación de estos tres colores luz, el llamado Sistema RGB (Red, Green, Blue).
También existe otro grupo de colores primarios, Rojo Amarillo y Azul, que se combinan como una mezcla sustractiva de colores sólidos, utilizado en la pintura y en la impresión en artes gráficas.

Coloresluz_2.png

Colores secundarios y colores complementarios

Los colores secundarios se obtienen del resultado de la suma de dos colores primarios: Amarillo(Y), Magenta(M) y Cian(C).

El color complementario a un color primario es el color que se ha obtenido al sumar los otros dos primarios. El color primario y su complementario se encuentran en lados opuestos de la rueda de color.
El resultado de sumar un color con su complementario nos da luz blanca.

Para corregir con éxito el color de una fotografía es necesario conocer bien los colores primarios y la relación de estos con su complementario.

RuedaDeColor_4.png

El balance de blancos y las dominantes de color

Podríamos definir el balance de blancos como la operación, automática o manual, que hacemos con nuestra cámara digital ara que las partes más brillantes (luces) y las más oscuras (sombras) de una escena, aparezcan neutras. Cuando esta operación no se realiza adecuadamente la imagen presenta una coloración general llamada dominante.
Realizar un adecuado balance de blancos en el momento de la toma es básico para obtener una buena reproducción del color de la escena.
Esta operación es muy importante si realizamos las tomas en TIF o JPEG, ya que todas las correcciones que apliquemos al archivo en el momento de la edición repercutirá en una pérdida de calidad, especialmente en el caso del formato JPEG, ya que se trata de un formato con compresión.
En el caso de los archivos en formato RAW, la selección de la Temperatura de Color se puede hacer en el momento de editar el archivo, sin perjuicio a la calidad del mismo, ya que se trata de un archivo en bruto específico para editar y generar, posteriormente, un archivo TIF o JPG…

La Temperatura de Color

La Temperetura de Color se mide en grados Kelvin (ºK), y es posible medir la Temperatura de Color de una escena, de forma precisa, con un dispositivo llamado termocolorímetro.

Los tonos de color rojizos y anaranjados son los más cálidos y corresponden a Temperaturas de Color más bajas. Los tonos fríos azulados y violetas tienen Temperaturas de Color altas.
Parece extraño que un color cálido, como el rojo, tenga una Temperatura de Color más baja que el azul, que es un color frío. La respuesta está en el fenómeno que se produce al calentar un metal negro. Primero el metal absorbe calor, pero no emite luz, al llegar a una temperatura de 2.000ºK, el metal se vuelve incandescente y emite luz roja. Si seguimos calentando el metal, la luz que emite se vuelve amarilla y, finalmente, azul cuando alcanza la temperatura de 10.000ºK.

Las fuentes de luz artificial domésticas tienen escasa poténcia lumínica y una baja Temperatura de Color que, en el caso de las bombillas de incandescencia, da como resultado fotografías con tonos cálidos (amarillentos y anaranjados), mientras que los tubos fluorescentes domésticos proporcionan tonos verdosos. Antes de la aparición de la fotografía digital, esto obligaba a equilibrar la Temperatura de Color mediante filtros. Actualmente basta con ajustar el balance de blancos de nuestra cámara digital.

El sol es la fuente de luz más potente que existe y proporciona un ámplio abanico de Temperaturas de Color. Desde luces muy cálidas (de 2.000 a 4.000 ºK), en las horas extremas del día; una temperatura media (5.500ºK), en las horas centrales de un día despejado; y hasta temperaturas de color altas (7.000ºK), en cielos despejados de alta montaña, lo que nos produce una dominante azulada en nuestras fotografías.

Es muy importante integrar en nuestra rutina de trabajo un análisis previo de la luz con la que vamos a trabajar. Debemos valorar, ante todo, qué Temperatura de Color tiene la luz que ilumina nuestra escena o motivo para poder corregirla correctamente mediante el balance de blancos.

dominant_3.jpg

En algunos casos especiales, puede que nos interese mantener la dominante de color como un recurso creativo, por ejemplo los tonos rojizos y anaranjados de un amanecer, o los tonos azulados de un día nublado

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