Renuncia el "cerebro" de Bush

Redacción BBC Mundo


Karl Rove, “cerebro” y principal asesor político del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció que renunciará a finales de agosto.


Karl Rove
Karl Rove es considerado como el arquitecto de todas las victorias electorales de Bush.

“Creo que ha llegado la hora”, dijo al diario The Wall Street Journal, añadiendo que renunciaba para estar con su segunda esposa e hijo en el estado de Texas.

Rove, de 56 años, dijo que quiso dimitir de su cargo hace un año pero retrasó su salida para hacer frente a problemas políticos del gobierno de Bush relacionados con la guerra de Irak y la derrota en las últimas elecciones legislativas.


“Obviamente, es una gran pérdida para nosotros”, señaló la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino. Rove “es un gran colega, una mente brillante”, agregó.

Y no es para menos. Se le considera clave en la primera victoria de Bush en 2000 y el propio presidente le declaró el “arquitecto” de su victoria sobre su contrincante demócrata, John Kerry, en las elecciones de 2004, tras implementar una estrategia dirigida no hacia el centro -como parecía lógico- sino hacia la derecha religiosa.

A comienzos del segundo mandato de Bush, Rove fue promocionado, encargándose de coordinar la mayoría de políticas dentro de la Casa Blanca, incluyendo seguridad interior, asuntos económicos y seguridad nacional.

Pero su influencia ya era importante antes. Según la revista The New Yorker, ésta incluía la supervisión del Comité Nacional Republicano y la selección directa de candidatos del partido al Congreso y las gobernaciones.

¿Rasputín o “niño genio”?


Periodistas rodeando a Karl Rove
Rove fue centro de todas las miradas como principal asesor político del gobierno.

Rove lleva trabajando con el presidente estadounidense desde 1993 cuando éste inició -con éxito- su campaña como candidato a gobernador del estado de Texas.

Bush lo califica de su “niño genio”, tal vez por su expresión bonachona y su estilo extrovertido y afable.

Pero los demócratas lo ven más como Rasputín, el oscuro místico ruso que tuvo gran influencia en los últimos días de la Dinastía Románov, debido a su extraordinaria influencia sobre las políticas del gobierno y aparentes métodos sucios.

Tal fue su influencia en momentos claves, que el ex secretario del Tesoro de EE.UU., Paul O’Neill, describió como en 2002, durante una discusión sobre la segunda tanda de reducción de impuestos, Bush comenzó a tener dudas debido a que los ricos salían nuevamente muy beneficiados.

“¿No les dimos ya una reducción la vez anterior?”, se preguntó Bush. Pero, según relató O’Neill, Rove intervino y le dijo que se “mantuviera fiel a los principios”. Rove ganó la partida y O’Neill tuvo que abandonar el gobierno.

Rove ha sido involucrado en la investigación judicial por la filtración a la prensa del nombre de la agente de la Agencia de Inteligencia (CIA), Valerie Prime, en el escándalo de la investigación de la supuesta venta a Irak de uranio nigeriano.

Al final no fue encausado por la fiscalía. No así su colega Lewis “Scooter” Libby, asesor del vicepresidente, Dick Cheney, condenado a dos años y medio de cárcel por obstrucción a la justicia y falso testimonio.

Recientemente, el Senado lo citó para testificar sobre el despido en 2006 de ocho fiscales federales que podría haberse debido a motivos políticos.

Maestro


Karl, antes y ahora, era un maestro de los números. Escribió un libro detallando la campaña: exactamente cuántos votos necesitaba y dónde los conseguiría. Y después cuánto dinero costaría y donde se gastaría y cómo se conseguiría
Tom Phillips, ex presidente de la Corte Suprema de Texas

A pesar que los demócratas siempre han insistido que ha tenido sus manos sucias, sólo han podido probar esto cuando Rove era estudiante e invitó a vagabundos y maleantes de Chicago a cerveza gratis en una recepción del candidato a gobernador demócrata, una acción que el aludido después describió como “travesura juvenil” y de la cual se arrepintió.

Más tarde, en 1970, también se le acusó de “juego sucio” para hacerse con el control de la organización de universitarios republicanos.

El padre de Bush no sólo lo exoneró sino que lo integró en la maquinaria electoral del partido, comenzando a trabajar como asistente suyo en 1973, conociendo al poco rato a su hijo y actual presidente (“alguien que emanaba carisma”, como lo describió más tarde).

Fue en ese momento cuando comenzó a forjar sus vínculos con el clan Bush y que han durado hasta hoy.

Después se trasladó a Texas donde creó una empresa de consultoría política, teniendo como primer cliente a Bill Clements, primer gobernador republicano del siglo pasado en este estado.

También tuvo como cliente a Tom Phillips, convirtiéndolo en presidente de la Corte Suprema del estado en 1988.

Éste lo describió a una revista estadounidense de esta manera: “Karl, antes y ahora, era un maestro de los números. Escribió un libro detallando la campaña: exactamente cuántos votos necesitaba y dónde los conseguiría. Y después cuánto dinero costaría y donde se gastaría y cómo se conseguiría”.

Éxitos y fracasos

Pero sus dotes no sólo eran numéricos. Antes de maquinar la victoria de Bush como gobernador de Texas en 1994, se encargó de acabar con la carrera de dos prestigiosos contrincantes demócratas.

En el caso de uno de ellos, la joven Lena Guerrero, lo hizo descubriendo que había mentido sobre sus pasado académico.

Lo demás casi es historia, llevando a Bush de la casa del gobernador en Texas a la Casa Blanca en Washington.

Sin embargo, Rove falló en su última misión: salvar a los republicanos de una derrota en las elecciones legislativas de 2006, demasiado afectados por los escándalos de corrupción dentro del gobierno y la guerra de Irak.

Parece que termina así esta extraordinaria carrera política de alguien que fue abandonado por su padre durante las Navidades de 1969 cuando cumplía 19 años, quien descubrió que no era su padre y cuya madre se suicidó 12 años después.

¿Y ahora qué? Para alivio de los demócratas, este personaje de apariencia bonachona y nacido en Denver, Colorado, volverá a su morada en Texas.

Pero no sin antes lanzar una última estocada al partido demócrata en su entrevista a The Wall Street Journal, advirtiendo que los republicanos tienen grandes posibilidades de ganar las elecciones presidenciales de 2008 porque los demócratas elegirán a la “mortalmente defectuosa” Hillary Clinton como su candidato.

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