La Ana Frank polaca


Jana Beris
BBC Mundo, Jerusalén

Rutka Laskier  y su hermano Henyush
Si Dios existiera, no permitiría que los seres humanos fueran arrojados vivos a los hornos

Rutka Laskier

“Si Dios existiera, no permitiría que los seres humanos fueran arrojados vivos a los hornos y que las cabezas de pequeñas criaturas fueran aplastadas con las culatas de armas o que asesinaran gente con gas (…). La soga alrededor nuestro se está volviendo cada vez más apretada. Me estoy convirtiendo en un animal que aguarda su muerte”.

Así lo escribió la jovencita judía polaca Rutka Laskier, entre enero y abril de 1943, en un diario personal entregado recientemente al Museo Recordatorio del Holocausto, Yad Vashem, en Jerusalén.

A los 14 años, Laskier murió en el campamento de exterminio Auschwitz. Las páginas de su diario son una combinación de experiencias propias de una adolescente que siente su primer amor y de los horrores del Holocausto.

“Simplemente no me hago a la idea, todavía, de que un día podré salir de esta casa sin una estrella amarilla sobre mi ropa. O que esta guerra va a terminar un día. Si esto llega a ocurrir, seguramente me volveré loca de alegría”, anotó el 8 de febrero de 1943.

Diario oculto

Pero la guerra terminó y Rutka ya no estaba con vida. De hecho, mucho antes de la finalización de la guerra, fue enviada a Auschwitz junto a su familia y allí murió.

Yaakov Laskier, padre de Rutka Laskier
Yaakov Laskier, padre de Rutka Laskier, sobrevivió al Holocausto.

El diario había quedado oculto en el edificio de la casa en la que vivía antes de ser deportada.

El secreto lo confió a una amiga mayor que ella, una polaca no judía que sacó el diario de su escondite al terminar la guerra y lo guardó consigo. Hace dos años, al contar por primera vez a un familiar suyo sobre el mismo, éste la convenció de que se trata de un documento histórico que debía ser publicado.

Hace pocos días, el diario fue presentado por el Museo Yad Vashem.

“Creo que se ha despertado la mujer en mí”, cuenta Rutka, al compartir con el diario el secreto de su amor por Janek, un jovencito del cual no tenía certeza de ser correspondida.

Pero esas vivencias tan típicas de su edad, se insertan en la sombra de aquellos días dramáticos.

“Tengo la impresión de que ésta es la última vez que escribo. ¡Ojalá todo esto terminara ya de una vez! Esto es un tormento. Es el infierno. Intento escapar de estos pensamientos pero continúan asustándome, persiguiéndome como moscas.

“Si pudiera decir que se acabó, que sólo se muere una vez… Pero no puedo, porque a pesar de todas estas atrocidades quiero vivir y esperar el día siguiente. Eso significa esperar a Auschwitz o al campamento de trabajo…”.

Álbum de fotos

Los únicos que sobrevivieron a Auschwitz fueron Yaakov Laskier, padre de Rutka, y su pequeño hermano Heynush.

Dra. Zahava Laskier de Scherz
La admiro y estoy orgullosa de ella, por su forma de pensar, su combinación de optimismo y realismo

Zahava Laskier de Scherz, media hermana de Rutka

En 1947, Yaakov Laskier logró llegar a Israel y, tiempo después de haber perdido a sus padres, hermanos, hermanas, esposa e hijos, formó aquí una nueva familia.

A los 49 años de edad, se convirtió nuevamente en padre, pero jamás contó a la única hija de su segundo matrimonio toda la historia.

Es ella quien habla del ya fallecido Yaakov: “Tenía el número en el brazo y yo sabía que había estado en Auschwitz, que había perdido muchos familiares. Pero no que habían muerto su esposa e hijos, algo especialmente fuerte”.

Su nombre es Zahava Laskier de Scherz, quien agrega: “Seguramente le costaba y también habrá pensado que me resultaría especialmente difícil lidiar con ello”.

A los 14 años de edad, Zahava encontró un álbum de fotos oculto en un armario. Allí había una foto de una niña abrazando a un pequeño.

“Quedé maravillada con la foto, sentí una conexión impresionante. Le pregunté a papá quiénes eran y por primera vez, contó: ”’mis hijos'”.

Siempre joven

Yaakov Laskier no volvió a hablar del tema y Zahava quedó con el encanto que le había producido la foto, aunque no hablaba de Rutka y Heynush como de sus hermanos sino como “los hijos de mi padre”.

Catorce años después de enterarse de la magnitud de la tragedia que había vivido su padre, ella misma se convirtió en madre. A su hija la llamó Ruti, por su hermana perdida, Rutka. Pero hace aproximadamente dos años, al revelarse la existencia del álbum, comenzó una nueva etapa en su vida.

Padres de Zahava Laskier de Scherz
Yaakov Laskier, fallecido hace ya casi dos décadas, nunca se enteró del diario de su hija muerta.

Al leer Zahava lo escrito por Rutka, ésta dejó de ser “la niña de la foto” y se convirtió en su hermana.

“La admiro y estoy orgullosa de ella, por su forma de pensar, su combinación de optimismo y realismo”, dice la Dra.Scherz a la BBC.

“Si hubiéramos vivido juntas, no tengo dudas de que además de hermanas, habríamos sido muy amigas”.

Yaakov Laskier, fallecido hace ya casi dos décadas, nunca se enteró del diario de su hija muerta.

“Y a mí, esto me llega en una etapa de la vida en la que ya puedo lidiar con ello”, cuenta Zahava.

“Yo nací 20 años después de Rutka, una generación entera, pero ella quedó joven para siempre. Ella será, siempre, mi pequeña hermana mayor”.

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