Una muestra recupera las imágenes creadas por el movimiento de la fotografía subjetiva

‘Steinert&Cía’ reúne medio centenar de obras realizadas a mediados del siglo XX

EVA LARRAURI – Bilbao – 24/05/2007

Otto Steinert (Saarbrücken, 1915-Essen-Werden, 1978) se embarcó en los difíciles años de la segunda posguerra alemana en la recuperación de la tradición fotográfica de su país. Abandonó el ejercicio de la medicina para dedicarse a la fotografía y a la formación de las nuevas generaciones de profesionales y fue el impulsor del movimiento de la fotografía subjetiva, que primaba la investigación formal y la búsqueda de un lenguaje específico para el medio. La exposición Steinert&Cía reúne ahora en la sala de exposiciones de la BBK, en Bilbao (Gran Vía, 32), 50 fotografías del movimiento que él encabezó procedentes de los fondos del Museo Folkwang, de Essen (Alemania).

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“Admito cualquier cosa que tenga calidad”, decía Steinert cuando le preguntaban por los criterios de selección que empleaba en las exposiciones de fotografía subjetiva que organizó en Alemania en los años 50 del pasado siglo. El profesor Ramón Esparza, comisario de Steinert&Cía, cree que decía la verdad. De carácter muy abierto, inteligente y dotado de una gran intuición, Steinert eligió para el movimiento de la fotografía subjetiva a autores de estilos diferentes que acabaron entrando en la nómina de los mejores del siglo XX. Raoul Hausmann, Irving Penn, William Klein, Henri Cartier-Bresson y Robert Doisneau estuvieron entre ellos.

La exposición, abierta al público hasta el 13 de julio, suma 50 piezas, entre obras del propio Steinert y de otros autores que participaron en las tres muestras internacionales que organizó a lo largo de la década de los 50. Las dos primeras -tituladas Fotografía subjetiva I y Fotografía subjetiva II- fueron presentadas en Saarbrücken, donde Steiner era profesor. La tercera se celebró en Colonia en 1958.

Son imagenes en blanco y negro que muestran un extraordinario cuidado por los aspectos formalistas y el gusto por el detalle. Esparza explica que el carácter “un tanto mesiánico” de Steinert y la impronta personalista de su trabajo dificultan la definición de los límites de la fotografía subjetiva. “Fue el último intento de concebir la fotografía como un lenguaje universal, capaz de sobrepasar las barreras culturales”, señala el comisario.

De innovador a lugar común

Steinert decidía personalmete si las fotografías eran “subjetivas” y podían formar parte de sus exposiciones. La primera recogió 112 imágenes; la segunda, 267. A la convocatoria de la tercera se presentaron más de 4.000 piezas de todo el mundo, pero sólo un centenar pasó la criba. Steinert eliminó lo que consideraba “frivolidades estéticas”. Los muros en ruinas, las estructuras aisladas indiscriminadamente, los logros exclusivamente técnicos fueron rechazados por representar “los temas de la fotografía subjetiva convertidos en estereotipos”. Esparza defiende que Steinert ya sabía en 1958 que el movimiento había llegado a su fin. “Lo que a cominezos de los años 50 podía parecer innovador, imágenes cargadas de una gran fuerza visual, se había convertido, merced a su éxito, en simples lugares comunes”, explica.

Steinert había bebido de las vanguardias históricas y partía del rechazo a la fotografía objetiva y documental, en boga en la época. Su concepción “prima la investigación formal, la creación individual y la búsqueda de un lenguaje específico del medio fotográfico”, añade el comisario.

Rechazaba tanto el realismo como los alardes de pericia técnica, pero, fiel a su principio de admitir cualquier fotografía de calidad, aceptó en sus exposiciones a grandes autores que renunciaban a la manipulación de la imagen y consideraban la fotografía como una forma de relación directa con el mundo, como Cartier-Bresson y Doisneau. “El término fotografía subjetiva funcionaba como un marco capaz de abarcar todos los ámbitos de creación”, destaca Esparza, “a condición de que estuviera rigurosamente concebido tanto en su aspecto psicológico como formal”.

El catálogo de la exposición permite acercarse también a los aspectos teóricos de este movimiento, ya que incluye el ensayo Sobre las posibilidades de creación en la fotografía, escrito por el propio Steinert con motivo de la segunda de las exposiciones que montó.

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