Perú mágico, en diez propuestas

Sorpresas andinas, de la Lima colonial al valle del Colca o la selva del Manu

PACO NADAL

Desde Cuzco hasta Puno, la capital del Titicaca, en un bonito tren. Allí, noche en la isla de Amantaní. En Arequipa espera el monasterio de Santa Catalina, y en Chiclayo, el Museo del Señor de Sipán.

Perú es mucho más que Machu Picchu, aunque hay que reconocer que la belleza de la ciudadela incaica, el morbo de que nunca fuera descubierta por los conquistadores y su privilegiada situación en una ceja de selva sobre el valle del Urubamba son capaces de eclipsar cualquier otro reclamo turístico. Aquí van 10 ideas para disfrutar de ese otro Perú que no sale en las portadas.

El valle del Colca es el segundo cañón más profundo del mundo, con un desnivel de 3.400 metros; es una de las maravillas de la naturaleza en Perú, y también una de las más remotas

La Fundación Martín Chambi alberga en Cuzco una exposición permanente con las obras del fotógrafo y gran retratista del Perú indígena y mestizo

1 El tren de la Puna

Ocho de la mañana en la estación de ferrocarril de Cusco. Una locomotora diésel y varios vagones ambientados con una calidad-decoración principios de siglo se preparan para iniciar el viaje. Un mozo ataviado con traje y gorra azul marino toca una campana. La locomotora lanza un pitido y se pone en marcha. En los vagones, los pasajeros se han acomodado ya en sus asientos: cómodos sillones orejeros, mesitas de velador individuales con manteles de hilo y una cuidada iluminación. Los camareros sirven el desayuno con vajilla de porcelana fina.

Acaba de empezar un nuevo viaje del Andean Explorer, uno de los trenes turísticos más lujosos de Perú, regentado por la misma compañía del Orient Express. El tren une tres veces a la semana en ambas direcciones la ciudad monumental de Cuzco con Puno, capital del lago Titicaca, en un viaje delicioso de 10 horas por los paisajes más espectaculares de la Puna, el desolado altiplano andino. Para ello ha de remontar el río Vilcanota, superar un collado de 4.319 metros de altitud y desfilar entre grandes picos de nieves perpetuas.

– El viaje cuesta 119 dólares. Más información en: http://www.perurail.com.

2 Una noche en Amantaní

De las 36 islas que afloran en el lago Titicaca, una de las más grandes y peculiares es Amantaní. Situada a unas dos horas y media de navegación de Puno, Amantaní es una pirámide de piedra desnuda y terraceada con los famosos andenes incaicos en la que unas 3.000 personas de origen quechua llevan aún una existencia anclada en el pasado. No hay carreteras, ni coches, ni luz eléctrica, ni mucho menos Internet. Sus habitantes decidieron por unanimidad que no se construirían hoteles ni centros turísticos en la isla. Acogen con gran hospitalidad a quienes quieran venir a visitarlos, pero les alojan por un sistema de turnos rotatorios en casas particulares de la comunidad.

Allí les dan cama y comida y la posibilidad de vivir en primera fila la realidad social de una comunidad muy poco alterada que vive pegada a la tierra y a un ritmo inimaginable para un estresado urbanita occidental. Al atardecer hay que subir hasta la cumbre de la isla, a 4.150 metros de altitud. Aquí está aún el templo que los incas dedicaron al Pachatata, la energía que fecunda la tierra y que representa la masculinidad.

– En agencias de viaje de Puno se puede comprar un paquete con transporte en barco colectivo y alojamiento en Amantaní por unos 40 dólares.

3 El valle del Colca

El río Colca nace entre volcanes en la vertiente occidental de los Andes, en el departamento de Arequipa. Durante sus primeros kilómetros excava un tajo tan gigantesco en las laderas que se le considera el segundo cañón más profundo del mundo, con un desnivel aproximado de 3.400 metros. Es una de las maravillas de la naturaleza en Perú, y también una de las más remotas. Al Colca sólo se accede por una tortuosa carretera que nace en Arequipa y, tras salvar un collado de 5.000 metros de altitud, desciende hasta Chivay, la capital del valle.

Los pueblos del valle presentan algunas de las más deliciosas muestras de la arquitectura religiosa colonial. Templos como el de Lary, llamado La catedral del Colca, el de Coporaque o el de Maca destacan por su sencillez constructiva y por el detallismo de su decoración interior en yeso. El tiempo y sobre todo los frecuentes terremotos que asuelan el Colca habían reducido estas iglesias a una pura ruina. Por fortuna, acaban de ser restauradas gracias a un programa de cooperación hispano-peruana financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional. El mejor lugar para apreciar el cañón es el mirador de la Cruz del Cóndor, un balcón natural a 3.287 metros de altitud desde donde se puede ver volar a estas fantásticas aves carroñeras.

– Hay viajes organizados desde Arequipa hasta el mirador, pernoctando en Chivay. Las llaves de la iglesia de Lary las tiene el alcalde.

4 El monasterio de Santa Catalina (Arequipa)

Existe un lugar en pleno centro de Arequipa donde el tiempo hace tiempo que se detuvo. Es la ciudadela-monasterio de Santa Catalina, fundada en 1580 como retiro para hijas de las mejores familias españolas, que por tradición debían de tomar los hábitos. Más que un cenobio al uso, Santa Catalina fue creciendo como un pequeño pueblo de calles encaladas y viviendas de diversos tamaños en las que residían cada una de las monjas. Tenían con ellas criadas, sirvientes, cocineros, organizaban fiestas y recibían visitas. Esta forma licenciosa de entender la clausura duró tres siglos, hasta que el Papa ordenó liberar a las criadas y observar con escrúpulo la vida monástica. Hoy, Santa Catalina es un pueblo del siglo XVI dentro de la moderna Arequipa, con calles pintadas de rojo y blanco e indudable sabor español. Hay claustros, capillas, corredores, ventanas enrejadas y muchos geranios y fuentes que recuerdan a una aldea de Andalucía o de Extremadura.

– Abierto a diario, de 9.00 a 16.00. Precio: seis euros.

Web: http://www.santacatalina.org.pe.

5 La laguna de Huacachina (Ica)

La ciudad de Ica forma una especie de oasis en el desierto costero al sur de Lima. A cuatro kilómetros de Ica está la laguna de Huacachina, un sorprendente espacio natural formado por una pequeña laguna rodeada por enormes dunas de arena. Hay un pequeño y decadente centro turístico, con servicios básicos para pasar un par de días en un paraje realmente sorprendente. Suele ir mucha gente joven a practicar sand-board, una especie de surf sobre arena.

– Para llegar hay que tomar un taxi desde Ica (unos dos euros). Se puede dormir en el hotel Mossone (0051 1 221 70 20), un clásico de la laguna, con 41 habitaciones muy sencillas;

la doble, desde unos 50 euros.

6 Lima, la viva

Alguien que quería poco a la capital peruana le colgó el sambenito de “Lima, la horrible”; tal era su grado de contaminación, sus índices de delincuencia y su aspecto gris, coronada por un cielo casi siempre nublado. Pero algo está cambiando en Lima. Se ha remozado y repintado toda la zona centro, incluidas la plaza de Armas, la plaza de San Martín y el entorno de la bellísima iglesia de San Francisco, y se ha rebajado hasta límites desconocidos para una capital suramericana el número de atracos o asaltos.

Lima es una ciudad donde la creatividad, el mestizaje cultural y las vanguardias bullen a un ritmo desenfrenado. Hay multitud de exposiciones de arte contemporáneo, de nuevas tecnologías y museos de las más diversas disciplinas. Buena parte de esa vibrante actividad gira en torno al Centro Cultural de España en Lima. Merece la pena darse una vuelta por su sede, en una mansión colonial en el centro de Lima, y disfrutar de una programación que incluye artistas peruanos y suramericanos de artes plásticas, vídeo, fotografía, dibujo… Luego, para cenar, se puede ir al centro comercial Larcomar, en Miraflores, al final de la avenida de José Laco, con varios excelentes restaurantes donde sirven un buen ceviche en una terraza mirando al Pacífico.

– Centro Cultural de España en Lima (0051 1 330 04 12;

http://www.ccelima.org). Calle de Natalio Sánchez, 118. Arequipa. Abre de 10.00 a 22.00.

7 Rafting en el Urubamba

Una de las maneras más excitantes de conocer el Valle Sagrado de los Incas, en la región de Cusco, es cabalgando a bordo de una balsa de rafting sobre los rápidos achocolatados del río Urubamba. El Urubamba nace en la cordillera de los Andes, en la zona conocida como Nudo de Vilcanota, y a lo largo de su recorrido cambia varias veces de nombre: Huambutiyo, Vilcanota, Cusipata…, hasta que al final, al unirse con el río Tambo, se convierte en el Ucayali, nombre que conservará ya hasta su desembocadura en el Amazonas.

De todos los ríos en los que se practica rafting en Perú, el Urubamba es el más accesible, variado y divertido. Los descensos más tranquilos y asequibles para todo tipo de público se localizan entre Pisac y Ollantaytambo, con rápidos de clase 3 y a veces 4, intercalados con zonas tranquilas de aguas mansas donde darse un baño y con un paisaje de maizales y pueblecitos de adobe en los que la vida ha variado poco desde época precolombina. Por debajo de Ollantaytambo, el Urubamba se estrecha y sus aguas se encrespan. Es el cañón de Torontoy, una zona más accidentada y con rápidos muy violentos apta sólo para intrépidos y tripulaciones expertas.

Esto ocurre en época seca, porque en época de lluvias (de diciembre a finales de marzo), el nivel de las aguas aumenta de forma considerable, así como la peligrosidad de los rápidos. Las aguas bajan entonces con una violencia inusitada y las turbulencias se convierten en una batidora de chocolate que arrastra piedras, troncos y lodos.

– Es muy fácil contratar una excursión en rafting. Casi todas las agencias turísticas de Cuzco las ofrecen. Se pueden encargar de un día para otro; los precios oscilan entre 20 y 35 dólares por persona, con desplazamiento desde Cusco y un pequeño almuerzo.

8 La colección Chambi

El fotógrafo Martín Chambi es reconocido como el gran retratista del Perú indígena y mestizo. Chambi vivió en Cuzco desde 1920 hasta su muerte, en 1973, y allí dio vida a una de las más valiosas producciones fotográficas de América Latina. Redescubierto en 1977 gracias al empeño de su hijo Víctor y a la iniciativa del antropólogo norteamericano Edward Ranney, destaca en sus imágenes en blanco y negro la carga indigenista y la poderosa narrativa documental. Pero muy pocos de los turistas que visitan hoy Cuzco saben que pueden ver una buena parte de esas obras, en reproducciones de gran formato y positivado de alta calidad, en la exposición permanente que la Fundación Chambi tiene en la sede del Banco Scotia.

– Scotia Bank de Perú, palacio del Inca Tupac Yupanqui, calle de Maruri, 315. Lunes a viernes, de 9.00 a 13.30 y de 16.00 a 18.30. Sábados, de 9.00 a 12.30. La entrada cuesta unos 2,20 euros.

9 Museo del Señor de Sipán

En 1987 se descubrió en la costa norte de Perú, junto a dos pirámides truncadas de la cultura mochica (1.770 años antes de Cristo), las llamadas tumbas reales de Sipán. Se trata de tres enterramientos de personajes nobles que han dado a la arqueología peruana una de las mayores alegrías de las últimas décadas, dada la riqueza de los objetos encontrados en ellas y la gran cantidad de datos que han revelado a los historiadores acerca de esa cultura preincaica. La principal de las tres tumbas es la del señor de Sipán, el rey del pueblo moche en aquel lejano año de 1700 antes de nuestra era.

En 2002 se inauguró por fin el Museo Tumbas Reales del Señor de Sipán, un soberbio espacio museístico donde se expone, entre otras cosas, una reproducción de la cámara funeraria donde se encontró el sarcófago real con la osamenta del mandatario y un fabuloso ajuar.

– Se encuentra a las afueras de la localidad de Chiclayo, 780 kilómetros al norte de Lima. Abierto, de martes a domingos, de 9.00 a 17.00. La entrada cuesta unos dos euros.

– Más información: 0051 1 074 283 977

http://www.museosipan.com.

10 Un circuito por el parque nacional del Manu

El parque nacional del Manu es una gran mancha de selva amazónica en el departamento de Madre de Dios. Está considerado uno de los bosques tropicales mejor conservados de Suramérica. Buena parte de sus 20.000 kilómetros cuadrados (superficie similar a la de la provincia de Badajoz, la más grande de España) son de acceso restringido a científicos e indios matsiguenka, aborígenes de esta región del alto Amazonas.

Existen también secciones del parque abiertas a las visitas turísticas, guiadas por empresas autorizadas. La mayoría de ellas ofrece paseos a pie o en canoa por el Manú en los que disfrutar de una flora y una fauna únicas. Se duerme en cámpings y en albergues muy sencillos.

– Dos de las empresas autorizadas para organizar trekking turístico por el parque del Manú son Manú Expediciones (www.manuexpeditions.com) e Inka Natura (www.inkanatura.com).

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