Más que un rally, busco destellos de belleza y libertad: Tunick

Después de tres años concretará su propuesta estética en dos espacios públicos del DF
El artista espera atraer a 4 mil personas, mayores de edad, para su instalación masiva de cuerpos desnudos
”Si uno ve un millar de flores, entonces se trata de arte de concepto orientado” MERRY MACMASTERS

Así luciría el campus de Ciudad Universitaria, de realizarse en ese sitio público, todavía no confirmado oficialmente, la propuesta estética de Spencer Tunick. Trascendió que el Zócalo capitalino será el otro espacio donde se lleve a cabo otra toma del artista estadunidense Foto: Montaje: Ana Lilia Martínez






Aunque tuviera 90 años, el estadunidense Spencer Tunick (Middletown, Nueva York, 1967) encontraría ”frescas” sus archipublicitadas instalaciones masivas de seres humanos desnudos en espacios públicos, expresó a La Jornada.

El artista anunció ayer que el domingo 29 de abril, después de esperar tres largos años, efectuará por fin un proyecto fotográfico y de video en un lugar de la ciudad de México que, ”por tradición”, revelará siete días antes de la fecha, para el que espera atraer a 4 mil participantes. Bien podría ser en el campus de Ciudad Universitaria.

También, dio a conocer la creación de la página web http://www.spencertunickmexico.unam.mx, donde los interesados podrán inscribirse. Y como la instalación requiere que los participantes se desnuden por completo, los voluntarios deberán contar con la mayoría de edad y ceder los derechos de las imágenes y del registro en video que realizará TvUNAM, para su posterior difusión.

Tres instalaciones por año

Si los proyectos de Tunick mantienen su frescura es porque sólo realiza tres al año. El de la ciudad de México será el primero de 2007, mientras que el segundo será en Amsterdam, como parte del Holland Festival. El tercero aún es un secreto, porque hay que conseguir los permisos y tener la forma de inscribirse antes de anunciarlo, pero también tendría sede en Europa.

Desde 2004, Tunick cultivó la esperanza de que aquí algún museo o institución de arte contemporáneo se interesara por financiar un proyecto suyo en el país. Pero, ”para bien o para peor”, las instituciones con las cuales se reunió decidieron no asumirlo (La Jornada, 22/04/05).

Hasta el momento el costo de la instalación asciende a un millón 240 mil pesos, pero podría llegar a un millón y medio de pesos, informó Marco Antonio Hernández Murrieta, presidente de la Fundación Murrieta, patrocinador junto con Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Secretaría de Cultura del Gobierno del DF.

La mitad de los gastos serán cubiertos por dos coleccionistas particulares, cuyos nombres no fueron revelados, y el resto por las instituciones mencionadas.

Los organizadores tratan de mantener a Tunick alejado de lo político, porque los trámites burocráticos lo ”deprimen”.

Explica: ”Por lo general las ciudades obtienen la imagen necesaria de otras urbes. Los políticos siempre se muestran muy nerviosos en cuanto a la acogida del arte público en general, pues lleva un poco de tiempo. Tienen que ver qué se hizo en otras partes y si fue exitoso. Este es el tiempo más largo que he trabajado en una instalación”. Al empeño de Mireya Escalante se debe que el proyecto haya cuajado.

En Santiago de Chile, por ejemplo, su trabajo fue el catalizador para que más de 4 mil personas sacudieran ”una opresión de 10 años y comenzaran algo nuevo”.

Aunque nunca fue su pretensión que eso pasara, porque ”pienso que podemos crear una obra de arte y tener un momento de belleza y libertad o lo que sea. Para mí no se trata de un rally o de una protesta”.

Abstracción y cuerpos como forma

Para su primer trabajo en grupo, en 1994, frente al edificio de la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York, Tunick contó con 28 personas. Aunque no lo veía como una protesta, consistió en su ”modo personal de tratar el genocidio en Ruanda y Bosnia”. Si en un principio su trabajo era más ”un grito en contra de la agresión hacia el cuerpo”, ahora, trabaja más con la abstracción y los cuerpos como forma.

Aparte de Santiago de Chile, Tunick ha hecho instalaciones en Sao Paulo, Buenos Aires y Caracas. Le ha ido bien en Latinoamérica. En su estado natal, sin embargo, tuvo que ganar su derecho de trabajar en la Corte Suprema de la Nación, donde lo apoyó la juez Ruth Ginsberg.

Tunick ve el cuerpo humano como una flor. ”Si uno dispone un millar de flores en cierta forma, entonces, se trata de arte de concepto orientado”. Le gusta trabajar al amanecer, cuando ”el sol aun está debajo del horizonte y el cielo entero es una caja de luz”. Emplea el cuerpo como ”una cobija que tranquiliza situaciones”.

-¿Algún día le rogarán para que haga sus instalaciones en diferentes países?

-Acabo de cumplir 40 años, tal vez cuando tenga 50 habré obtenido un poco más de reconocimiento. Pero estoy bien, durante los próximos 10 años no me importa si me rechazan.

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