Título: ‘Fresa y nata’

Título: ‘Fresa y nata’.

Lugar: Centro Cultural de Caja Cantabria (Tantín). Santander.

Inauguración: Hoy, 15 de marzo.

Visitas: hasta el 15 de abril.

Horario: de lunes a sábado, de 19,00 a 21,00 h.
Nacho Zubelzu ha tomado los retales de sus recuerdos y los ha cosido para que no se escapen. Pero también ha hecho suya esa blanca levedad de la nieve y sus formas; y ha fijado las figuras y las huellas infantiles en piezas sutiles que revelan un extraño equilibrio entre la fragilidad y la solidez.

El artista de Reinosa ha regresado en rojo y blanco, envuelto en arte de ‘Fresa y nata’, un itinerario expositivo que subraya la diversidad de materiales y de lenguajes con los que juega Zubelzu para trazar su última propuesta irónica y lúdica, plena de iconos infantiles. La muestra, segunda cita de la temporada en el Centro Cultural de Caja Cantabria, en Tantín, se inaugura hoy. El creador de Reinosa apuesta por los contrastes, las paradojas de sensaciones transmitidas por materiales confrontados y un constante juego entre lo dulce y amargo, lo duro y lo blanco….en un paseo plástico, en fresa y nata, en apariencia desordenado pero certeramente «coherente».

Sobre la exposición, que se abre hoy al público, Pilar Lorenzo apunta que en sus obras Zubelzu «juega con el balance, el equilibrio de las edades con el paso del tiempo. Por una parte, la inmaterialidad, lo sutil, el ensueño, el deseo; por otra parte, los materiales: plásticos, tela, cobre, fibras, skay, las formas concretas. Entre estos dos umbrales se tensa la narración con hilos que tejen la práctica artística». La ironía deja paso a la reflexión en esta apuesta iconográfica estructurada en una frontera de color, entre el rojo y el blanco, donde convive la metáfora conceptual y visual. Tras el primero, se dan cita los simbolismos sobre el discurrir de la vida, sus idas y venidas, sus dobleces, su laberíntico recorrido de realidad, deseos y sueños; tras el blanco, surge toda una cartografía de texturas y volúmenes, donde lo mismo surgen los brillos y reflejos de la nieve que restos de ropa infantil o el garabato de un niño: «el gozo de la infancia ingenua y cálida a través del rosa y la melancólica desazón de la tiniebla que envuelve el futuro, desde un blanco cremoso».

El artista lo confiesa: «pretendo resaltar la importancia de la infancia que nos marca para toda la vida, enfrentando dos conceptos contrapuestos: frío-caliente, femenino-masculino, fuego-nieve».

Lo artístico y lo femenino

La repetición, multiplicación y variedad de las obras, reproducen la insistencia en un solo motivo, pero con dualidad de formas, tanto simétricas como de evidente volumen. La potencia expansiva de las ideas se fortalece «alternando piezas de pared y de suelo, pintura, escultura, dibujo, instalaciones, que equiparan lo artístico con la composición de un poema, en un atractivo escenario». En su espacio de constrastes habitan recuerdos y fetiches transformados en arte, muchos rescatados del entorno familiar -sus hijas y sobrinas- con un diapasón femenino que determina el ritmo de sus nuevas creaciones.

Caja Cantabria integra la exposición de Zubelzu dentro de la apuesta de la entidad por los creadores cántabros, según destacó en la presentación el presidente de la Obra Social, Francisco Rodríguez.

Zubelzu que ha celebrado exposiciones en Guadalajara y Madrid recientemente, tiene programada, además de la de Caja Cantabria, otra próxima muestra en Burgos.

Instalaciones, rastros de fotografía, escultura, dibujo o pintura conviven en este trabajo que se ubica en el territorio de los misterios de la representación, en la línea infinitamente delgada, pero de gran densidad conceptual que separa y une lo real de lo representado.

Zubelzu (Reinosa, 1965) ha logrado en los últimos años numerosos premios, reflejo de su diversificada e intensa mirada. Galardones obtenidos en Guadalajara, Madrid, Girona… También el Gobierno regional reconoció el trabajo del campurriano al concederle el premio al mejor artista cántabro en el Concurso de Artes Plásticas que convoca anualmente. En Cantabria, y tras destacar como un nombre emergente a través del proyecto ‘El puente de la visión’, Zubelzu ha expuesto en los últimos tiempos en el Mercado del Este y en la sala de exposiciones del Hospital Valdecilla. Asimismo, la sala de Náutica, acogió su muestra como ganador del Certamen del Gobierno.

En su regreso expositivo presenta 15 piezas desglosadas en diferentes series y elaboradas con distintos materiales pero con una columna vertebral que sostiene toda la propuesta: «la ingenuidad infantil y el juego irónico».

Todas las piezas contienen y responden a una concentración y a una síntesis ordenada de una visión silenciosa y armónica, «las emociones que pensamos como interior y que percibimos como exterior». Pilar Lorenzo alude a que las obras de Zubelzu atrapan al espectador «en su mundo ilusionista, buscando su complicidad emocional».

El artista se refirió al espíritu de sus obras como «una especie de ‘ying y yang occidental». El rojo y el blanco, no obstante, terminan fundiéndose en un cuadro de pintura acrílica y acetato bajo el propio epígrafe de la exposición, porque «todos somos un poco fresa y nata», según dijo Zubelzu.

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