Buesa le canta a Duarte

SANTO DOMINGO.- José Ángel Buesa, polvo hoy, “más polvo enamorado”, marcó una época en la historia de la literatura latinoamericana. Por encima de admiradores y detractores, fue un poeta en el simple y sencillo arte de la palabra: romántico, pero místico; amatorio, pero reflexivo; circunstancial, pero eterno. Ventana le rinde homenaje a este hombre que dejó atrás la patria que lo vio nacer y vino a internarse en las tierras de esta isla para dar lo mejor de sí. Debió ser el destino quien hizo que Buesa dedicara sus últimos quince años a República Dominicana donde dejó a sus mejores amigos y sus mejores historias.
El olvido, la peor de todas las muertes, no puede ser la solución para la obra de este hombre, contradictorio, culto, rimador y abandonado a su suerte, sino el crítico y reflexivo enfrentamiento, porque valores para ello, le sobran. En esta edición incluimos un fragmento de su “Canto a Duarte”, escrito y publicado en 1976, con ocasión de su centenario. Y también, un poco de nuestros sueños y de nuestra sangre, mezclados con familiares y amigos.
II
En 1976, y con ocasión de conmemorarse el centenario de Juan Pablo Duarte, José Ángel Buesa escribió y publicó un extenso canto, considerado por muchos como uno de los mejores textos épicos de nuestra historia literaria. Y no es raro que su autor sea un cubano. República Dominicana era para Buesa no sólo su segunda patria, sino la gran mitad de su corazón. El poeta no se cansaba de repetir que Duarte era el José Martí nuestro, cuya obra y acción debía ser difundida y estudiada con auge especial. Desde el punto de vista formal, el poema tiene varias aristas insospechadas. “Canto a Duarte” es uno de los pocos poemas épicos en su extensa obra. De ahí que su admiración hacia el gran patricio sea más sentida que entusiasta. El metro y la rima, aquí van relegados a un plano externo: la gran poesía está incluida como categoría literaria dentro de los acontecimientos históricos y humanos que se resaltan del héroe. Este poema Buesa lo escribió de un tirón, y lo publicó tras extensas jornadas críticas con la desinteresada colaboración de Mariano Lebrón Saviñón. Sin embargo, su lectura nos advierte, irremediablemente, que el texto fue concebido mucho antes, tal vez desde sus días iniciales en Quisqueya. Aquí está, como otro sencillo homenaje de un cubano a la tierra que contribuyó a su independencia.
Canto a Duarte(fragmentos)IIEl viaje
Es un viejo novio de remendadas velas,Navegando en la ruta de las tres carabelas.
Y acodado en la de ese viejo navío,Con los ojos abiertos, sueña un joven sombrío.
Noches de luna llena, tardes de cielo gris;Pero a él sólo le importa que vuelve a su país.
Y que siente en su rostro la huella de un ultrajePor aquel pasaporte con que emprendió el viaje.
Allá atrás, en la bruma, donde todo es lejano,dejó en las nobles aulas los signos de su mano;
Allá, donde la gente se asoma a las ventanasSin ver nunca el desfile de las tropas haitianas.
Allá atrás, en la bruma, quedó tal vez un beso.Tal vez. Pero a él le importa solamente el regreso.
Y qué más da la espuma que salpica la borda,Ni el golpe de las aguas con su música sorda,
Ni el rayo que rubica de pronto el firmamento,Ni el misterioso pacto del capitán y el viento.
Aquel joven regresa con los ojos segurosDe quien entra a una cárcel para romper los muros.
III
La conspiración gentil el porte, comedido el gesto,Con la alabanza justa para el arte,En la mansión y en el hogar modestoSe escucha el nombre de Juan Pablo Duarte.
Y ese es Juan Pablo Duarte por fuera,Con su apostura y su palabra fina,De calle en calle, como si no vieraUn uniforme hostil en cada esquina.
Pero hay otro Juan Pablo que se afanaY que recorre cautelosamenteLos callejones de la AtarazanaSusurrando su prédica insurgente.
Y donde el más resuelto siente espantoÉl va tranquilo, a cara descubierta,Y ante cada balcón entorna un cantoMientras da una consigna en cada puerta.
Es para todos el doncel de damas,A la mesa de pobres y de ricos,Que adorna con su firma los programasY el varillaje de los abanicos.
Es el mismo salón de diestra manoQue ofrece rimas a la par que flores,Y aprende a usar en el cuartel haitiano,Las propias armas de los invasores.
Y aunque hay cierto rumor de cierta flechaY cierta intriga revolucionaria,Dessgrotte, el negro astuto, no sospechaQuién es el jefe de “La Trinitaria”.
Ya Juan Pablo es el guía,El hermano de todos y el maestro también;Y mientras pasa el viento por la calle vacíaHay un fulgor de estrellas en el viejo almacén.
Ya está próximo el díaDe la sangre y el juego contra la iniquidad;Ya se fijó la fecha para la rebeldía,Para gritar de pronto: ¡Dios, Patria y Libertad!”.
Pero llegó primeroLa patrulla nocturna contra el conspirador,Contra aquel que ocultaba su firmeza de aceroCon una intranscendente frivolidad de flor.
Descubierta la trama,Desecha a culatazos la puerta de su hogar,Juan Pablo, en un navío que zarpa del Ozama,Enfrenta nuevamente su corazón y el mar.
(José Angel Buesa)

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: