ARCO se retrata a golpe de flash

«No huele a pintura» o «la escultura está muerta», frases dichas por dos visitantes, reflejan una realidad de esta edición de ARCO, aunque hay quien no lo suscribe del todo. Sí parece que hay mayor coincidencia en el reinado de la fotografía, que ya en los últimos años metía la cabeza en la feria, pero esta vez lo ha hecho de cuerpo entero. Es un reflejo de lo que ocurre en el mercado. Según un estudio de Art Market Insight, publicado por «Artprice» en 2006, la fotografía es el medio que crece con más fuerza en el mercado del arte contemporáneo. Entre enero y septiembre del pasado año, los precios de las fotografías de artistas nacidos después de 1945 creció un 262%, mientras que las pinturas y esculturas de artistas de esa época subieron un 156 y un 158%, respectivamente. En la lista de los cien artistas contemporáneos con mayores ingresos ya hay bastantes fotógrafos. Uno de ellos, Richard Prince, ocupaba el tercer lugar. Si a ello unimos que Andreas Gursky acaba de conseguir el precio más alto pagado nunca en subasta por una fotografía («99 Cent II, Diptych»fue rematado en Sotheby´s-Londres por 2,5 millones de euros) y que el alemán Thomas Struth expone sus fotos en el Prado, midiéndose cara a cara con Velázquez, podemos comprobar que la fotografía se ha consolidado como uno de los lenguajes artísticos preferidos por los coleccionistas. El miércoles, en una subasta celebrada en Christie´s-Nueva York, tres fotógrafos batieron sus récords: «God», de Morton Schamberg, se vendió por 390.000 dólares; un retrato de Kurt Schwitters realizado por El Lissitzky alcanzó los 252.000 dólares y Cartier-Bresson mejoró su marca con «Italy» (204.000 dólares).
Más demanda, mayores precios
ARCO no se ha resistido a los encantos fotográficos y ofrece un abanico variadísimo de propuestas, tendencias y precios para todos los gustos y bolsillos. Pero como hay demanda, los precios se han disparado. Raro es el «stand» que no incluye este año fotografía. De hecho, están presentes algunas galerías especializadas. Es el caso de Michael Hoppen Gallery de Londres, fundada en 1994, que reúne imágenes de Valérie Belin (11.935 euros), Nobuyoshi Araki (6.500 euros), Peter Beard, Jeff Barks… Dos instantáneas de Cartier-Bresson -una de Alicante- se venden por 13.500 euros cada una; un desnudo de Diane Arbus, por más de 18.000 euros. Otra galería especializada en fotografía presente en ARCO es Johannes Faber de Viena. En su «stand» cuelgan estupendos vintages de Richard Avedon, Man Ray (con un retrato de su musa Kiki de Montparnasse), Alfred Stieglitz, Irving Penn, Robert Frank, Cartier-Bresson, Philippe Halsman, Rodchenko, Henry Moore… Los precios oscilan entre 3.800 y 38.000 euros. También podemos encontrar retratos de Jacqueline Bouvier y Marlon Brando, firmados por el maestro Cecil Beaton, que cuestan 3.800 euros cada uno. Kicken Berlin es nuestra tercera propuesta internacional. Especializada desde 1974 en fotografía de los siglos XIX y XX, trae a ARCO una estupenda selección de fotografía alemana. Además, exhibe en la feria un retrato de Mick Jagger firmado por Helmut Newton (18.000 euros) y es posible adquirir la célebre foto del miliciano tiroteado en Cerro Muriano, que inmortalizó Robert Capa durante la guerra civil española (es una copia de los años 60; cuesta 11.000 euros).
Y hablando de fotografía alemana, un quinteto de aquel país se halla entre lo más cotizado de este lenguaje. A los ya citados Gursky y Struth se suman Thomas Ruff, Candida Höffer y Axel Hütte. De estos últimos hay buenos ejemplos en ARCO. Cuelgan obras de Ruff en las galerías Rüdiger Schöttle y Mai36. Fúcares cuenta en su «stand» con dos imágenes de Höffer de gran tamaño: «Monasterio de Alcobaca I) e «Igreja do Palacio Nacional de Sintra III» (50.000 euros cada una). De esta artista, la galería Rena Bransten ofrece otras dos instantáneas. Una del Colegio Helveticum de Zurich; otra del Palacio Rio Branco de Salvador de Bahía. Sus precios, 45.000 y 30.000 euros. Por su parte, la galería portuguesa Mario Sequeira incluye, entre sus interesantes propuestas, una fotografía de Axel Hütte, que ha vendido por 33.500 euros. Esta potente armada alemana de la fotografía ha tenido entre sus maestros a los Becher (Bernd y Hilla), de quienes hay obra en la galería belga André Simoens.
En España tenemos galerías que, sin dedicarse en exclusiva a la fotografía, siempre le han mostrado una especial atención. Es el caso de Helga de Alvear, que suma a su faceta de galerista la de coleccionista. Desde hace muchos años ha coleccionado fotografía. «La feria está llena de fotografías -comenta-. En el extranjero, la euforia ya ha pasado, pero aquí acaba de llegar y la gente compra mucha foto. Yo creo que éste será el año de la fotografía en ARCO». En su «stand» vemos instantáneas de Santiago Sierra, Montserrat Soto, James Casebere, Slater Bradley, Frank Thiel, Helena Almeida o Axel Hütte. De este último, dice, él mismo impone que no suban los precios. Hace series de 4 ejemplares: él se queda siempre uno y sólo se pueden vender dos en un país.
Por su parte, Oliva Aruna incluye, entre sus propuestas, fotos muy pictóricas de Concha Prada y dos instantáneas del «porno star» Nacho Vidal, que posa con una Hello Kitty, firmadas por Martin Sastre. Espacio Mínimo siempre ha apostado fuerte por este lenguaje. En su «stand» vemos obras de Manu Arregui, Erwin Olaff, Martin Parr, Isaac Montoya (y su espectacular «Triunfo de la libertad»), Paul Smith… Lo mismo le ocurre a Juana de Aizpuru. Este año no hay obras de Cristina García Rodero, presente en su «stand» en las últimas ediciones de ARCO con sus impactantes instantáneas de Tahití. Pero sí las hay de Alberto García-Alix (8.000 euros) y Pierre Gonnord. Las poderosas imágenes de este fotógrafo ya se codearon en 2006 en el Museo de Bellas Artes de Sevilla con pinturas de Velázquez, Zurbarán, Ribera, Murillo… En ARCO se han vendido los dos retratos expuestos: «María» y «Moisés» (15.000 euros cada uno).
Ballester, Madoz…
José Manuel Ballester es uno de nuestros artistas mejor representados en la feria. Expone hasta en siete galerías y su cotización sigue al alza. En el «stand» de Antonio de Barnola cuelgan dos estupendas fotografías de gran tamaño: «Espacio del Rijksmuseum» y «Sala Rembrandt». Las tiradas son de tres ejemplares. Su precio: 23.000 euros cada una. Otro de nuestros grandes fotógrafos, Chema Madoz, también es pieza codiciada por los coleccionistas. En la galería 111 de Lisboa encontramos dos bellas y poéticas imágenes. Sus precios, 2.783 y 13.552 euros. Entre los jóvenes artistas presentes en los «Proyectos» de ARCO destaca el asturiano Germán Gómez y su original propuesta «Fichados/Tatuados» en el «stand» de Fernando Pradilla. Ha querido hacer un autorretrato con los 50 momentos más importantes de su vida, dibujados en los cuerpos de sus amigos, a los que inventó unas fichas policiales. Los responsables de esta galería reconocen que aún cuesta en España coleccionar fotografía al no ser piezas únicas. Pepe Cobo cree que sigue habiendo incertidumbre sobre laperdurabilidad de la fotografía y eso le hace perder peso. Pepe Martínez Calvo, de Espacio Mínimo, sí cree que se ha asumido por completo el coleccionismo de fotografía. En cuanto a los precios, constata que han subido, pero advierte que la producción de fotografía es muy cara.

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