La fotografía se cuela en el Prado


El museo cuelga once imágenes del alemán Thomas Struth junto a las grandes obras históricas

Goyo García Maestro






Thomas Struth, ayer, en el Museo del Prado, sonríe junto a una de sus fotografías Cuándo: Hasta el 25 de marzo. Dónde: Museo del Prado. http://www.museoprado.es





MADRID- Thomas Struth (Geldern, 1954) no es sólo uno de los fotógrafos más prestigiosos del panorama actual. Este alemán sereno y despelusado figura también en las listas de los cien artistas más influyentes del mundo. Concretamente en el puesto número 27. Algo que, por supuesto, no le suscita ningún comentario especial. Lo que ahora le importa más es la reacción del público que desde el lunes puede admirar en las salas del Prado once de sus imágenes que retratan al público de otros museos y de la propia pinacoteca española contemplando obras de arte.


La propuesta, bautizada como «Making Time» y presentada ayer por el artista, forma parte de una serie que el fotógrafo comenzó hace 18 años y que ha expuesto en los mejores museos históricos. La última «catedral» radiografiada por las lentes de su cámara fue el Prado. Su director, Miguel Zugaza, vive con entusiasmo el estreno de esta iniciativa «radicalmente novedosa».


Conectar dos historias


Por primera vez en la historia del museo se exponen en sus salas obras de un artista contemporáneo en solitario, una idea que no resulta pionera para el Prado pero que sin duda supone un gran paso adelante en la concepción que defiende una institución especializada en arte antiguo con respecto a la contemporaneidad.


«En realidad no siento que estoy exponiendo en el Prado», comentaba ayer Struth. «Las obras no están en una sala, sino diseminadas en varias estancias. En realidad, se trata de una instalación a partir de la cual trato de buscar una conexion entre las dos historias, la del cuadro que fotografío y la de mi propia fotografía. Es también una manera de plasmar las relaciones entre el público y los cuadros».


Ese «grand tour» que ha llevado a Struth por museos de todo el mundo tiene como misión «despertar la conciencia del espectador», según comenta el artista. Su retrato de la vida cotidiana de los museos es como una «infiltración», añade Zugaza, «que aporta una reflexión profunda» y que, paradójicamente, «casi pasa desapercibida para el espectador».


Así es. Pocos visitantes se sorprenden al ver un cuadro de Durero junto a una fotografía de Struth. «Es como una simbiosis», decía una joven a sus amigas del grupo al ver «Art Institute of Chicago», una imagen en la que varias personas contemplan una de las más célebres telas de Seurat, instalada junto a la «Anunciación» de Fra Angélico del Prado. «Me gusta mucho una frase de Proust que dice que una obra de arte en un museo no es sólo un trozo de tela y unos pigmentos sobre un marco, un cuadro es sobre todo un pensamiento, y así me gustaría que se vieran mis fotografías», argumenta el artista.


Además de esa veta conceptual y fría, las imágenes de Struth esconden un guiño al arte clásico. «Eso se debe», reconoce, «a la composición de las fotografías, que es muy narrativa, como sucede a menudo con la pintura histórica». La cualidad pictórica va más allá del relato que parecen contarnos sus obras. «Me formé como pintor. Y de hecho hasta los 23 años estuve pintando cuadros. Así que es normal que mis fotografías se vean así».


El ritual de los museos le atrae a Thomas Struth más que a ningún otro fotógrafo. «Si fuera una estrella de rock probablemente me dedicaría a fotografiar otro tipo de lugares, pero el museo es un espacio casi religioso y eso me apasiona. En él se produce el encuentro entre el pasado y el presente, una comunión entre el público y la obra de arte que no siempre es feliz. A mí no me gustan esas personas que van de un cuadro a otro, sin más, dejándose llevar por una relación de autoridad impuesta por el museo, que a veces dirige mucho al espectador y no le deja caminar ni pensar libremente», lamenta.


Sólo es la «obertura»


La instalación de Struth es sólo «la obertura», apunta Zugaza, del proyecto «Making Time». Cuando se abra el cubo de Moneo, el alemán inaugurará una exposición en las nuevas salas de la ampliación con el montaje de tres de sus últimos trabajos, realizados en el Prado, en el Hermitage y en la Academia de Florencia.


El Metropolitan de Nueva York, quizá el mayor museo enciclopédico junto con el British y el Louvre, le dedicó una exposición a Thomas Struth. Su interpretación de los museos también ha peregrinado por el Louvre, el Hermitage y la Alte Pinakothek de Múnich.


Cuándo: Hasta el 25 de marzo.


Dónde: Museo del Prado. http://www.museoprado.es

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