EL ORFEBRE DE LOS FAMOSOS

El orfebre argentino Juan Carlos Pallarols sigue empleando las técnicas heredadas de sus antepasados para tallar obras de arte que llegan al corazón de los famosos.

Un espejo que usaba el Papa Juan Pablo II para afeitarse, un cáliz ceremonial para el actual pontífice Benedicto XVI, el bastón de Néstor Kirchner para su asunción como presidente de Argentina en 2003 o unas rosas de plata talladas con las que mostró su amor a Melanie el actor Antonio Banderas… El orfebre argentino Juan Carlos Pallarols sigue empleando las técnicas heredadas de sus antepasados para tallar obras de arte que llegan al corazón de los famosos.

Con sendas rosas de plata talladas por este artista del metal, Antonio Banderas y el príncipe Guillermo de Holanda expresaron su amor a Melanie Griffith y Máxima Zorreguieta. “El actor español me pidió que tallara una rosa blanca que introdujo en un ramo con flores naturales para Melanie”, afirma el orfebre en su taller situado en el barrio de San Telmo, en Buenos Aires. En tanto, la rosa que el heredero de la corona holandesa regaló hace unos años a su entonces novia argentina tenía 32 pétalos, ya que ella cumplía esa edad.

“Máxima me mandó después una carta de agradecimiento donde me decía que la obra era lindísima y que le gustaría quedarse toda la vida con 32 pétalos”, sonríe complacido Pallarols.

El comienzo: la paciencia
Juan Carlos Pallarols aconseja a sus clientes paciencia, con el fin de disponer del tiempo necesario para dibujar previamente sobre el papel el trabajo que le encargan, utilizando elementos que tengan que ver con fisonomía, historia y gusto de esas personas.

“Eso produce una obra única. No hay dos cerebros ni dos corazones iguales”, afirma. Un ejemplo de ello es el trabajo que hizo a pedido del rey Juan Carlos de España, quien visitó en los años noventa el taller del orfebre en Buenos Aires. “Yo le pregunté qué tipo de estilográfica quería. A él le había gustado un trabajo de tejido de un cuchillo de cuero. Le reproduje esa textura a golpe de cincel”, afirma Pallarols. Dice con orgullo que ha visto en algunas fotografías al rey Juan Carlos utilizando su pluma para firmar.

Pallarols también talló el regalo que el gobierno de Argentina hizo al príncipe Felipe de España y a su hoy esposa, Leticia Ortiz, con motivo de su boda, en mayo de 2004: Una bandeja y un mate para beber la infusión sudamericana. Para Felipe González también diseñó un mate decorado con motivos muy personales. Un periodista amigo le dio algunas pistas de lo que podía tallar en la obra que iba a realizar para el entonces presidente del gobierno español. “Mi amigo me dio una serie de claves y me dijo: ‘escribe la palabra Isidoro (el sobrenombre con el que se conocía al líder socialista en ámbitos políticos). Felipe quedó muy sorprendido. Me preguntaba: ¿pero, cómo sabes esto? ’, explica Pallarols.

Un farolito para juan pablo II
El Papa Juan Pablo II fue otra de las personalidades homenajeadas en el taller del artista argentino. El fallecido pontífice recibió un espejo que usaba todas las mañanas para afeitarse. “Pero el regalo que más le impactó es un farolito chiquito que hice por encargo de unas monjas polacas que le conocían. Le escribí un villancico en polaco. Era un farolito típico para unas fiestas navideñas que le llegó al corazón”, señala .En otras de sus obras, el orfebre logró sumar la colaboración de miles de personas. Fue el caso del bastón que talló para Néstor Kirchner con motivo de su asunción como presidente de Argentina en 2003. “Yo lo que valoro es la gente. La obra se enriquece por los demás. Tomé el cincel y ellos golpearon”, explica el orfebre. En el bastón presidencial trabajaron más de 30,000 argentinos y en el cáliz para el Papa Benedicto XVI, colaboraron 212,000 personas.“Trabaje allí donde iba. En teatros y plazas. Miles de personas participaron sin ser católicos. Gente que había perdido la esperanza se sumó a este proyecto para dar un sentido a su vida”, sostiene.El dibujo del cáliz fue hecho por el hijo de Juan Carlos, Adrián.

También para Lady Di
Su próximo proyecto de envergadura es tallar la cara de Eva Duarte, “Evita”, quien fue esposa del presidente Juan Domingo Perón, considerada una de las personalidades más importantes de la historia política argentina. Pallarols quiere convocar a sus compatriotas a reproducir en chapa de plata el rostro de la “abanderada de los pobres”. “Quiero recorrer todo el país convocando a los peronistas y no peronistas.

En 1952 su padre, Carlos Pallarols, se embarcó en el proyecto de hacer por encargo un sarcófago que cubriera el cuerpo embalsamado de la primera dama argentina, fallecida de un cáncer con tan solo 33 años. Pero en 1955, un golpe militar expulsó a Perón del poder y Carlos Pallarols se vio obligado a fundir su obra, en la que tanto había apostado. Nunca cobró este trabajo y quedó arruinado.

Juan Carlos Pallarols también trabajó para la princesa Lady Di, el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton, la modelo argentina Valeria Mazza, los cantantes españoles Joan Manuel Serrat y el tenor Plácido Domingo, las actrices Jane Fonda y Sharon Stone e intelectuales como el escritor argentino Jorge Luis Borges.

“A Borges le hice cosas sencillas. Pero el trato era más que nada la charla, la admiración. Me hacía criticas muy sanas. No siendo vidente, él tocaba las formas de lo que tallaba. Apreciaba más la forma que la decoración, recuerda el orfebre. La relación establecida con el escritor ciego le inspiró para planear “una exposición de piezas en cámaras cerradas donde la gente tenga que meter las manos y tocarlas, y por el tacto descubrir qué está expuesto”. Será un homenaje a Borges, que es el que me dio la idea, señala.

Juan Carlos dice sentir “una profunda admiración” por su abuelo y su padre, los cuales oficiaron de maestros. “Lo único que puede salvar a la humanidad es la educación. A mí me enseñaron para que participara en el campeonato del mundo todos los días. Las cosas mediocres no se deben hacer”, sostiene. El orfebre explica que aprendió en el taller familiar, jugando. “Tengo esa sensación tan agradable de no saber si era juego o trabajo”, destaca. Tallar piezas de platería supone “un vértigo y expectativas constantes de que cada golpe modifica la obra, y para ello se necesita pasión”, señala Pallarols El orfebre ha logrado conservar las costumbres y el oficio artesanal de la familia. Una parte difícil del oficio es convencer al empleado de que se tiene que despojar de todos los vicios del siglo XXI, olvidarse de que hay una cosa que se llama ordenador, de hacer todo rápidamente, para que la entrega sea total”, sostiene.

En el taller de San Telmo la gran mayoría de las herramientas empleadas -cinceles, buriles, bruñidores y punzones- son las que utilizaban el abuelo y bisabuelo de Pallarols. “Mi padre me aconsejó que no le hiciera caso a quienes me decían que debía modernizar las máquinas y adaptar mi forma de trabajar a la mecánica industrial”, señala.

Historia de familia
El español nacido en Cataluña, Vicente Pallarols, un antepasado remoto de Juan Carlos, fue el que inauguró la saga de reconocidos orfebres en 1750, en la ciudad de Barcelona (noreste de España). Varios de sus herederos fueron a probar suerte a Argentina, aunque después regresaban a Barcelona para formar una familia, hasta que uno finalmente decidió quedarse en el Río de La Plata.

“José Pallarols, mi abuelo, llega a Buenos Aires en 1908 y tiene la suerte de que lo contratan para realizar un montón de obras porque se iba a celebrar (dos años después) el centenario de la revolución independentista de Argentina”, explica Juan Carlos Pallarols. El orfebre catalán “se enamoró de la platería indígena, con la técnica española y el gusto americano” y comenzó a hacerse famoso. Su hijo, Carlos, un prodigioso dibujante, continuó con la tradición y se radicó en Buenos Aires, donde se casó con una emigrante gallega y nacieron sus hijos, entre ellos Juan Carlos. Carlos Pallarols fue creador de una bellísima obra para Evita, esposa del presidente Juan Domingo Perón y fallecida en 1952. El trabajo consistía en una mascarilla de lámina fina a modo de sarcófago que cubría el cuerpo momificado de Eva Perón. Pero la revuelta militar de 1955 en contra de Perón terminó con el sueño de exponer la obra, ya que los Pallarols se ven obligados a fundirla.

Prácticamente arruinada, la familia tuvo que mudarse y con la ayuda de unos frailes amigos instaló su taller en un convento franciscano, en la provincia de Corrientes, donde, desde niño, Juan Carlos aprendió el arte de tallar con el cincel.

One Response to “EL ORFEBRE DE LOS FAMOSOS”

  1. Anonymous Says:

    Buen día. Escribe Atamaica Rios, periodista de la revista CG Cosmoguayana Latin Magazine, editada en Puerto Ordaz, Venezuela. El motivo de esta entrada es que estoy interesada en hacerle una entrevista al señor Juan para nuestro magazine. De ser afirmativa su respuesta notifiquelo a redaccion@cg.com.ve
    Gracias de antemano

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