Cuando los animales son los reyes del mundo


Foto
CARIÑOS DIFERENTES. Fotografía de Cristóbal Hara realizada en 1993. Su obra está literalmente inmersa en el más amplio concepto de naturaleza. Contranatura se podrá contemplar en Murcia hasta el 18 de febrero.

NÉSTOR SALCEDO


Un viaje por la naturaleza y sus misterios. Cristóbal Hara (Madrid, 1946), presenta en la sección oficial de Fotoencuentros’07, que se celebra en Murcia y Cartagena patrocinado por la Fundación Cajamurcia, Contranatura, un lugar imaginario en el que los animales a todo color son protagonistas de historias y extrañezas. El lenguaje fotográfico de Cristóbal Hara ha evolucionado de una clara voluntad documentalista, en la mejor tradición bressoniana del instante decisivo, hasta llegar, a través de un viaje interior en el que ha cambiado incluso de técnicas y soporte, a reducir la realidad a la ficción. Después de retratar durante años las fiestas de los pequeños pueblos de la geografía española, Hara ha pasado del blanco y negro -hasta 1985- al color, de un encuadre impecablemente compuesto a crear un lenguaje personal, basado en la imagen teóricamente incorrecta, pero que trasmite una emoción rotunda y directa, sin sujetarse a corsés de estilos o reglas. Las imágenes de Hara respiran emoción.

Se clavan en la conciencia de quien nada sabe ni pretende saber sobre lo que ve. Una fiesta de exaltación de la intuición, y una certeza interior sobre la realidad de los sentimientos que nos trasmite.

En esta exposición, la oportunidad que trabajar con un pie forzado le ha brindado a Cristóbal Hara es la de poder reflexionar sobre su obra en un sentido inverso al habitual. La naturaleza es un concepto muy amplio y en principio no sería tema de su especialidad. Tras una revisión en profundidad, su obra está literalmente inmersa en el más amplio concepto de naturaleza. En cualquier caso, él decidió el magnifico giro de Contranatura para ponernos en guardia antes de entrar en materia.

La actual mirada sobre la naturaleza tiene otras derivas: grandes catástrofes naturales, accidentes nucleares, vertidos químicos, esquilmación de los bosques, incendios, glaciares que se derriten, gripe aviar, ballenas suicidas, … devastación, en resumen.

La mirada de Cristóbal Hara se vuelve contra natura y nos la fija en los muros de piedra o adobe, en los perros vagando por las calles desiertas, en los ojos de pez de los caballos, en el trasplante de arbolitos de la factoría Disney al desierto castellano, en el desembarco de instalaciones de arte contemporáneo en la desierta plaza del pueblo, en el chalecito de pizarra con vistas al silo y al barbecho, en el sentido del humor, en la ironía visual en las personas, animales y cosas del imposible siglo XXI que han de ver nuestros ojos. Nada como las actuales imágenes de Cristóbal Hara nos devuelve un presente tan incomprensible si lo comparamos con las imágenes que el galáctico telediario nos sirve.

Si Hara nunca ha tenido prisa -contra natura de nuestro tiempo- se lo vamos a apuntar a un plus de inteligencia natural, a un talento igualmente innato que le hace seguir acompasando la vida y el trabajo al ritmo natural de las olas en la playa. Hara empieza a fotografiar con 23 años, pero encuentra su camino en esta disciplina a los 39.

Quería ser fotoperiodista, pero su interés no era tanto por los temas como por el propio lenguaje fotográfico, lo que le lleva a una crisis que se resuelve en el momento en el que empieza a utilizar el color, en 1985. Sus primeras fotografías, en blanco y negro, fueron realizadas con una clara voluntad documentalista en la mejor tradición del instante decisivo bressoniano. Desde que empieza a utilizar el color evoluciona en una dirección en la que las fronteras entre realidad y ficción dejan de ser nítidas. Participó en Arco en 1989. Entre sus trabajos, que han dado lugar a exposiciones (España, Reino Unido, Países Bajos, Estados Unidos, Alemania y Francia) y libros, sobresalen Lances de aldea (1992), sobre el toreo rural en España a través de sus amigos los maletillas; Vanitas (1999), producto de sus muchos viajes por España, donde se encontró a menudo con imágenes similares a las que acompañan a cultos sincréticos y semisecretos como el vudú de Haití, la santería cubana o el candomblé y la ubanda de Brasil.

Intencionalidad

Este trabajo recibió el premio internacional al mejor libro de fotografía en PhotoEspaña 1999. Sus últimos libro publicados son An Imaginary Spaniard (Steidl, 2004), que recoge fotografías tomadas en España entre 1985 y 2002, y Contranatura, de 2006.

En opinión del crítico Ignacio González, «si existe una característica en la obra de Cristóbal Hara que debe ser recalcada, ésta es su intencionalidad». Por ejemplo, añade, nada en Vanitas «es improvisado. Son imágenes de gran carga emocional, pero no basadas -como suele ser habitual en la fotografía de reportaje- en el pathos, en una burda llamada al sentimentalismo o a la impresionabilidad del espectador, sino en elementos casi intangibles que se sienten aunque no se perciben fácilmente»

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