El arte se abre espacio en hoteles y pastelerías






Junto a los diseños más cotizados en la moda se exhiben pinturas y esculturas de Antonio Montes de Oca y Jorge Salas (Oswer Díaz Mireles)

Hasta un consoltorio odontológico sirve para montar una exposición de fotos

MARÍA GABRIELA MÉNDEZ

EL UNIVERSAL

No son galerías ni museos, pero fungen como tales al exhibir fotografías, pinturas y esculturas. Sin embargo, tienen una ventaja frente a los recintos exclusivos del arte: llegan a un público diferente y sorprenden a un espectador desprevenido que acude a comprar algo y termina admirando algún trabajo artístico. Las paredes de una pastelería, una tienda, un hotel, una discoteca o un consultorio médico ya no estarán vacías.

Si bien es cierto que no se trata de una nueva modalidad, hay que resaltar que en los últimos años ha tenido un auge importante que se alimenta, sin duda, de la receptividad de la gente.

Uno de los promotores de esta idea ha sido el fotógrafo Roberto Mata, quien ve en las paredes de locales y tiendas un potencial espacio para que sus alumnos den a conocer su trabajo. Es por eso que desde que se celebró el mes de la fotografía en 2003 y se creó un circuito de locales para exponer, la idea tomó fuerza. Comenzó por su tienda de materiales fotográficos -Photomaton-, donde una pared de dimensiones modestas exhibe fotos de sus alumnos.

Es también el caso de la tienda de prendas de plata La Escondida, que en 40 años de existencia no se había planteado exponer imágenes. Cristina Rafalli, dueña de esta tienda, cuenta que firmó un convenio con Roberto Mata y hacen unas tres muestras al año de los alumnos y profesores de ese taller: “No tenemos ninguna participación en la muestra ni en la comercialización. La ganancia es tener algo hermoso para el público y contribuir con la iniciativa de ampliar los espacios expositivos ahora que la gente está renuente a ir a museos”.

Aunque la receptividad ha sido buena, reconoce que a la gente le costó decodificar que esas imágenes no eran parte de la decoración de la tienda sino una exposición que sería removida y que estaba a la venta. Para ella sólo es cuestión de tiempo y eso puede apreciarse en la gente que va sólo a ver la muestra.

Mata está convencido de que la fotografía puede exhibirse en espacios de fácil acceso para la gente y que este programa permanente de estudiantes de fotografía ha tenido una acogida buenísima. Para él se trata de un valor agregado que se le ofrece al cliente: “Además de lo que está en la tienda puede deleitarse, como un colirio visual y compenetrarse con el hecho fotográfico sin que se haya propuesto buscarlo”.

Pero no sólo la fotografía tiene cabida. También la pintura y la escultura han abierto sus propios recintos. Uno de éstos es el espacio cultural de la tienda Capuy que funciona desde hace dos años y donde se han hecho tres exposiciones. Ana Sanz, encargada de éstas, cuenta que ese lugar tiene 250 metros de exhibición y fue creado para ese fin. Pero además las piezas pueden integrarse al resto de la tienda.

Para un artista esta puede ser la oportunidad para mostrarse en una enorme vitrina, sin que eso desmerite la obra o le reste dignidad. Es también una manera de dar el primer paso para comercializar su arte o entrar en contacto con un público no familiarizado con el arte pero no por ello menos sensible.

Para Arlex Gruber, artista y asesora de Casablanca en la materia expositiva, esta idea pretende llevarle el arte a la gente, acercarlo y borrar las limitaciones: “El arte tiene de sagrado que conecta con lo más sublime del ser humano, el espacio no le quita o le resta a la obra”. Ella parte de que todos los artistas desean que mucha gente vea su obra aun más que sólo la aprecien diez críticos de arte. Un concepto novedoso es que las obras están integradas dentro de la tienda con la idea de hacerla más cercana aún: “Como la verías en tu casa”.

“La idea es buscar espacios y difundir el trabajo”, dice Mata. “El acceso es una ventaja”, asegura, “pues a los museos llegan trabajos con mucho nivel”.

Compra 24 horas

El Hotel Altamira Suites implementó hace cuatro años aproximadamente la modalidad de una “galería” que se recorre desde que se entra al hotel, en el lobby, hasta las áreas del restaurante, los pasillos e incluso los accesos a la piscina. Para los amantes del arte la buena noticia es que las cuatro exposiciones al año se exhiben y se venden en el horario del hotel: las 24 horas de los 365 días del año.

Cuerpo luminoso es el nombre de la muestra de la periodista y fotógrafa Yasmín Monsalve que se exhibe en la sala de espera de un consultorio odontológico. Quienes acudan a la cita y tengan que esperar su turno podrán, además de leer algunas revistas, apreciar las imágenes abstractas de cuerpos iluminados por el reflejo.

Un pendón en la entrada anuncia que los cuadros no son simple decoración, allí hay datos y currículum de la artista y cómo contactarla. Para ella, una de las grandes ventajas es que se puede mostrar el trabajo a un público que siempre va a estar ahí, que no requiere una disposición especial o atracción por el arte convencional: “Qué mejor manera de pasar el tiempo en un consultorio que viendo una exposición fotografías. Es una ventaja para el artista, pero sobre todo es una gran ventaja para el público”, agrega.

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