Alternativas citadinas

Por Carla Méndez Martí /cmendez@elnuevodia.com

  • Surgen importantes espacios por el deseo de romper las clásicas fronteras del arte y de lograr sentido de cooperación
Área, en Caguas, ha tenido buena acogida como escenario alterno. En la foto Quintin Rivera Toro, uno de los gestores.

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Una de las mejores maneras de medir la salud creativa de una comunidad o ciudad es dándose a la tarea de investigar sus espacios alternativos de arte.

Estos espacios, manejados principalmente por artistas, suelen ofrecer todo tipo de exhibiciones abiertas al público. Ocurre usualmente en un ambiente relajado y personal, y sin la estructura de una típica galería comercial.

Trasfondo de los espacios alternativos

Los espacios alternativos, como se conocen hoy, contaron con diferentes características y funciones al momento de su conceptualización a principios de los 70. Estos lugares ayudaron a descentralizar el mundo del arte contemporáneo y ofrecieron oportunidades a comunidades artísticas en los Estados Unidos. Estos espacios surgieron en grandes ciudades como Nueva York y Chicago, pero también tuvieron mucho éxito en ciudades en desarrollo como Birmingham, Alabama, y Houston, Texas.

Se dice que este movimiento estuvo unido a varios eventos como la guerra de Vietnam, la liberación femenina y la apertura de la comunidad gay. Estos espacios fueron, por lo general, más propensos a la diversidad étnica y política, siempre con la individualidad del artista como norte.

Muchos fueron creados por curadores reconocidos, cansados del sistema burocrático de los museos. Entre estas figuras podemos mencionar a Linda Shearer, de Artist Space, y Jeanette Ingberman, de Exit Art, ambos en Nueva York. Muchos otros comenzaron como una colectiva de artistas. Pero, desde siempre, fueron conscientes de mantener su propia identidad a través de los años.

En 1985 se formó The National Association of Artists Organization, con el fin de unificar todos los espacios alternativos que funcionan a nivel nacional. Esta unificación ayudó a la causa, al punto de que esta nueva generación de espacios alternativos ha sabido adoptar nuevas ideas con el fin de proveer conceptos alternativos para todos los jóvenes artistas que buscan una oportunidad en el mundo de las artes.

En sus zonas urbanas, Puerto Rico cuenta con diversos proyectos a los que pueden atribuírseles el nombre de espacios alternativos. Todos cuentan con su propia chispa innovadora, pero los une el deseo de abrir las clásicas fronteras del arte, en espacios accesibles y sobre todo con sentido de cooperación.

Muchos de estos espacios ofrecen actividades y programas más allá de exhibiciones de artes plásticas, como presentación de documentales, fotografías, presentaciones musicales, lectura de poesía, lectura de guiones y discusiones sobre arte. La mayoría de estos espacios se mantienen a flote gracias al arduo trabajo de individuos que creen en darle al público, y a los artistas jóvenes, la oportunidad de conocer y presentar nuevas formas de arte.

Tendencia con agarre en Santurce

“Siempre había sido una ambición para nosotros hacer un espacio alternativo”, dicen Karen Rossi y Robbie Biaggi, propietarios de Roka Espacio, en Santurce.

La pareja de artistas -Robbie es pintor, muralista y profesor de arquitectura, mientras que Karen es cineasta- decide establecer este lugar al llegar a Puerto Rico, luego de vivir en Los Ángeles y Nueva York.

“Sabíamos que podíamos ofrecer un servicio a la comunidad artística en Puerto Rico parecido a lo que conocimos fuera”, cuenta Karen. “En Roka está la gente que no quiere atarse a una galería. No quieren estar atados por exclusividad ni porcentaje de ganancias. En parte esta realidad se debe a que nuestro ‘crowd’ es más joven. Por eso, nosotros pedimos un porciento mucho menor, comparado con un 50% de una galería tradicional”, explica Karen, quien maneja Roka Espacio junto a Robbie y Álvaro Racines.

Para este grupo, que ronda los 30 años de edad, es muy importante que el arte esté disponible para quienes no pueden pagar miles de dólares por una obra. Enfatizan que prefieren ver en sus actividades gente de todas las edades, gozando del mismo arte.

Roka Espacio no se limita a que sus socios sean los únicos que generen eventos; ellos alquilan el espacio a otros. Por ejemplo, recientemente se presentó el Mercado de Diseñadores, organizado por la joven puertorriqueña Sally Torres Vega, una actividad que unió a un grupo de diseñadores ‘up and coming’ con la idea de presentar sus trabajos.

Aunque pasan la batuta, los propietarios de Roka siempre se mantienen como curadores de las presentaciones. Aseguran así la calidad, dicen. “Como ahora hay tantos lugares alternativos, tenemos que ser más selectivos”, dice Karen. Pero asegura que la competencia no es en mala onda. Al contrario, “nos gusta poder complementarnos y creamos un ‘network’. Es un círculo de amistades artísticas; nos apoyamos”, explica. Además del Mercado de Diseñadores, Roka cuenta con exposiciones de artistas como Beto Torréns, Sonia Marrero y recientemente presentó el documental premiado Aljuriyá.

Más allá de los óleos

Área: Lugar de Proyectos es otro espacio diferente en el corazón del municipio de Caguas. Este espacio, cuyo director es Quintín Rivera Toro, se enfoca más en proveer un lugar de reunión, de intercambio de argumentos y pensamiento crítico. “Área es un espacio libre, es más bien un lugar de foro cuya misión es proveer y estimular ideas de peso cultural, logrando así nexos entre sus exponentes dentro y fuera de la Isla”, según Quintín.

De la mano de Quintín está José Hernández, presidente de Villas Mi Antojo, quien es propietario del local y facilitador. José se ha comprometido con el desarrollo de las artes, proveyendo un espacio para la presentación de trabajos como el Festival Internacional de Cortos 15/15, que se llevó a cabo en octubre, o la exposición ‘Hazañas sardónicas’ del nuevo curador residente en Área, Ralph Vázquez. En noviembre se contó con la presentación oral y bailable de la bailaora Ñequi González Martínez, además de exhibiciones de fotografía y la proyección del trabajo en video de estudiantes del programa de maestría del San Francisco Art Institute organizado por Pablo Guardiola.

Espacio cibernético

Y como internet es uno de los principales medios globales de exponer información, la Galería Yemayá cuenta con una página (www.galeriayemaya.com) como principal espacio de exhibición, según su socia Gretchen Ruiz.

El nuevo sitio de Galería Yemayá presenta portfolios de los artistas Beto Torréns, Cecile Molina, Miguel “Guela” Díaz, Jorge “Rito” Cordero, Carolina Méndez, Virginia Sacarello y Javier Fernández. “El propósito es que el espectador pueda ver ejemplo del trabajo, ya sea para comprar, comisionar o colaborar en algún evento futuro”, dice Gretchen sobre el espacio cibernético. “Luego de un año fuera de Puerto Rico, residiendo en Barcelona, me di cuenta de la importancia de tener una página de internet completa y en constante actualización, en más de un idioma que se pueda accesar a nivel global. Es una manera práctica de compartir y presentar nuestro arte y nuestra organización de una manera profesional, creativa y organizada”, explica Gretchen.

En el futuro Galeria Yemayá y el Taller Yemayá (donde se ofrecen talleres de arte para niños) quieren tener su lugar, una sede y una galería. Por el momento, están trabajando desde su taller en Isabela.

“Además de arte, estamos involucrados en el mundo de la música, y tenemos una sección en la página donde queremos presentar diferentes grupos de música locales, con un ‘profile’ y una muestra del grupo. Uniendo grupos como Rumbabajura, Gombajahbari, Bayanga de Puerto Rico; Calima, La Trova Kung Fu y Sandro Lustosa, de Barcelona, y Dubwize, de California. Nuestro interés es hacer un vínculo entre la movida en Puerto Rico, Barcelona y California, para poder hacer intercambio cultural”, concluye Gretchen.

Corporación artística

Para el grupo de artistas de Fusión Isleña, la creación de una corporación resultó ser la opción idónea para presentar sus diversos trabajos en cerámica, metal, papel, piedra, además de pinturas, joyería, muebles en madera, confección de modas, serigrafías, fotografía y mosaicos.

“Nos conocíamos de antes, a través de Sonia Aponte y su tienda Diseño Isleño. Vimos la necesidad de buscar una alternativa a la manera tradicional de vender y dar a conocer nuestro trabajo. Así, nos juntamos. Barajamos ideas, hasta que decidimos establecer una Corporación de Trabajadores con el nombre de Fusión Isleña. Lo que se conoce como una PT (Propiedad de Trabajadores) implica que todos somos accionistas, cada uno tiene un voto y aunque existen restricciones, hay muchas ventajas”, explica Beatriz Pérez Blair, quien trabaja el metal.

Según el presidente de la corporación, Hiram “Willie” Rosado, ceramista, la PT es otra opción para ellos como artistas, ya que siguen trabajando en sus propios talleres y vendiendo sus trabajos por otros medios.

“Surge una necesidad, establecer una alternativa a cómo se le paga al artista y cómo éste puede exponer su arte”, dice Rosado sobre la iniciativa. “Nosotros, los socios, necesitamos crecer a un ritmo mayor, tenemos una producción muy grande, que necesitamos sacar a la calle. Nosotros trabajamos mucho y queremos tener la libertad de vender nuestro trabajo nosotros mismos”, explica Rosado.

Por eso la idea de la corporación. Les brinda la oportunidad de tener un espacio donde sus obras se mueven a un precio más módico del que se venden en galerías tradicionales, o sea se venden al precio que ellos mismos entienden que vale. Esto es muy importante para este grupo de artistas, pues así obtienen más ganancias de su trabajo y sus obras llegan a un grupo mayor de clientes.

De igual forma, la corporación establece ciertas reglas de cómo se divide el trabajo entre los socios, facilitándoles horarios más flexibles y dividiendo tareas. Es el modo en que una galería puede ser manejada por sus propios artistas. “Siempre hay uno de nosotros aquí”, dice Beatriz, al referirse a sus otros compañeros: Nini de la Torre, Vilma Martínez, Sergio Arocho, Juan Carlos Olmeda, Viveca Venegas, Tito Colón, Marimer Cebolleros, Diana Valiente, Lizette Lugo y Monique Deliz. Fusión Isleña presenta su inventiva artística en un espacio cargado de fabulosas obras de arte en el Centro de Bellas Artes de Caguas, auspiciado por el alcalde William Miranda Marín.

“Aquí no hay competencia, es más un espíritu de vender como hermanos artistas. He tenido la experiencia de exhibir en muchos sitios y nunca había sido una experiencia como ésta. Es importante que los artistas sepan que se pueden unir. Nosotros nos visitamos en los talleres, nos apreciamos y ayudamos”, dice Nini de la Torre.

Además de los beneficios personales que obtienen estos artistas al tomar control de sus trabajos, las PT establecen que un 10% de las ganancias se donan para fines benéficos. Ellos han decidido ayudar a una entidad de Caguas, ciudad que les ha abierto las puertas a un futuro mejor

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