Carles Fontserè exhibe su "safari fotográfico" por Nueva York

Nueva York 1629-1990, un relato gráfico de Carles Fontserè’
Espai Cultural Caja Madrid. Plaza de Catalunya, 9. Hasta el 4 de marzo.
Carles Fontserè siempre ha reconocido su pasión por los “safaris fotográficos”, como él los llama. Con su inseparable cámara Rolleiflex, ha ejercido de explorador del comportamiento social y sus entornos. Ahora tiene 90 años, “la vista estropeada” y se está “recuperando” de una caída que sufrió en su casa de Porqueres (Banyoles), según explicó ayer su mujer, la neoyorquina Terry Broch. Ella fue la encargada de presentar Nueva York 1626-1990, un relato gráfico de Carles Fontserè, la muestra que hasta el 4 de marzo acoge el Espai Cultural Caja Madrid. Un recorrido temático que incluye grabados de la época e interesantes pies de fotos que el artista redactó para la exposición que en 1984 inauguró en el palacio de Pedralbes.
Después de 22 años, este legado, que permanecía en los archivos del MNAC, se ha restaurado y “actualizado” para la ocasión. “Fontserè ha querido incorporar dos nuevos paneles –puntualizó Broch–, uno dedicado a los hispanos, dado que ahora es la comunidad más abundante de Nueva York, y otro que rinde homenaje a las Torres Gemelas”, con un texto en el que recuerda la catástrofe del 11 de septiembre. “Entre los miles de víctimas que sufrieron una muerte horrible, Catalunya perdió una valiosa obra de arte: el tapiz monumental de Joan Miró que presidía el vestíbulo de la entrada”, recuerda en uno de los párrafos.
Broch explicó que su marido tiene 10.000 negativos dedicados a esta ciudad donde se enamoraron. Entonces, Fontserè, que había combatido en el bando republicano en la batalla del Ebro, era un “exiliado” y un “sin papeles”, que gracias a uno de sus primeros oficios, el de taxista, conoció pronto la ciudad al dedillo. Luego, eso sí, saboreó uno de sus periodos más fructíferos: dibujó cómics, ilustró libros y portadas, hizo de publicista, diseñó decorados y vestidos y colaboró con Salvador Dalí en varias escenografías.
De hecho, Broch rememoró que cuando le conoció, él trabajaba como escenógrafo de Cantinflas. Y subrayó que precisamente esta condición de escenógrafo marcó ya en 1984 la original presentación de la exposición, con grandes ampliaciones fotográficas salpicadas de grabados, y con un claro argumento: la historia de Nueva York en imágenes.
LA PIZZA DE CELA
Fontserè quiso descubrir las entrañas, las clases sociales y el pasado y presente más íntimo de la ciudad donde vivió 20 años. La muestra empieza con una panorámica de la que se llamó entonces la Nueva Amsterdam y con la ocupación de la flota británica. Sigue con sus símbolos, su evolución arquitectónica y sus habitantes. Y reserva un destacado espacio a las oleadas de inmigrantes. En el Midtown hizo una foto a su amigo Camilo José Cela con chapela y le adjuntó el siguiente pie: “Cocinero hispano haciendo una pizza napolitana en la Calle 42, que no parece entusiasmar a Camilo José Cela”.
En España, Fontserè es sobre todo conocido como el cartelista anarquista que destacó por sus trabajos para la CNT, la FAI y el POUM. Puso color y forma a la memoria republicana. Pero muchos de estos carteles “siguen descatalogados”, se quejó Broch, en el Archivo de Salamanca.

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